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Cuando ocurre un paso, se me abre un canal.

El canal esta ahi, siempre estuvo ahi, para que yo escuche a mis seres queridos y guias apoyarme y guiarme, ayudarme cuando estoy sola. Lo tenia muy tapado con una tremenda cantidad de juicios y miedos.

Esta vez pasó el Milo, mi gato, mi hijo, mi amor hermoso y peludo. Nada de todo lo que hice sirvió para que quisiera permanecer en este plano, y sereno, el 31 de marzo pasó a donde el tiempo no existe y el espacio es infinito.

Morí de tristeza, de impotencia. De añoranza de no verlo en los lugares que ocupaba, de no escucharlo en los momentos que lo escuchaba.. Hasta que un dia, pintando, llorando porque él siempre me acompañaba en eso, lo escuché. Y tuvimos un dialogo larguisimo y hermoso. Me dijo que era su tiempo. Que nada podia retenerlo, porque era su momento de partir, y asi fue. Que no hay accion ni ser culpable por eso. Que estaba a mi lado, que se unia a mis guias, que estaba conmigo. Que el tiempo solo importa en este plano, porque en el otro 4 años, 20 minutos o un eón es lo mismo. No existe. En el momento de la partida, celebré el encuentro. Porque en nuestras almas está la huella del otro, sin espacio y sin tiempo.

Y la alegría… es el «por defecto» de la vida. Lo demás es miedo, jucio, miedo. Esta experiencia es unica, prometedora, fantastica. Pero solo es una experiencia. Los vinculos enseñan, pero los caminos son propios, personales, individuales. Responden a la propia evolucion y deseo. Aun si hablamos de humanos o animales. Cada uno está viviendo su proceso. No hay influencia sobre el otro. Solo el vinculo. Ese es el que enseña.

Y esto tenía que ser así. No hay alternativa posible, acción que lo impidiera, pensamiento positivo que lo anulara. El tiempo es el tiempo, y es fisico. De este plano.

Hablé con el de nuevo, me dijo del amor profundo que sintio por nosotros. De la experiencia hermosa, de que nunca se sintió herido. Solo estaba muy cansado..y tuvo miedo. Hasta q ya no y dejó que la muerte lo atraviese. Como me recomendó a mi que me deje atravesar por la tristeza: como el agua.

Él me conectó conmigo, me enseño a amar y a cuidar, a pelear y a aceptar, a desear el bien de partir por sobre mi deseo de retener. A recordar la alegría enorme de vivir, a centrarme en mi eje, a volver a escuchar. A escucharme. Sigo enfrascada en los pequeños asuntos de la tierra, aunque no soy de este mundo. Aun debo aprender, pero he crecido mucho, mucho. Me gustaria abrazarlo de nuevo, tenerlo conmigo,… me duele ese vacío de pelos blancos y negros y ronron fuerte y miaus finitos y cara de no entender, de 7kilos 200. Me duele lo fisico. Pero se que está conmigo. Su amor entero esta conmigo.

En cada despedida, celebrar. Celebrar el encuentro.

No duermo

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Llega la noche y, por mas sueño que pueda haber acumulado en el día, no duermo. Pienso en quienes duermen, y espero que verdaderamente estén durmiendo y sus caras de descanso no se perviertan. Pienso que espero que esten durmiendo, y no despiertos y pensando pavadas. Pienso en todo lo que gracias a Dios tengo y tuve y tuve la oportunidad de presenciar, disfrutar y ser parte. Pienso en mi cuerpo fluyendo, latiendo, viviendo. Pienso en la luz, qué maravillosa la luz. Si puedo escuchar, escucho cómo respiran quienes duermen a mi alrededor, eso me tranquiliza. Rezo. Canto mentalmente cualquier cosa. Me doy vuelta muchas veces. No me relajo. Pasan todas las horas de la noche y yo en vigilia. Sin »miedo» tangible, real. No necesito prender la luz, se ve con la poca que haya. Solo siento angustia. Alerta. Necesidad de velar la noche. Cuando canta el primer pájaro y brilla el primer rayo de sol, me duermo profundamente.

Morí

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Otra vez, en un lapso menor a treinta días, morí. Se liberó mi abuela. Empiezo a pensar que hace bastante que lo estaba anticipando, por lo menos dos meses y medio. Las cosas se dieron justas: los momentos justos, las acciones justas, las personas justas. Se fue en paz, y, una vez etérea, me saludó efusivamente. Me mostró su juventud, su fuerza, su belleza. Su sonrisa de labios rojos, su risa contagiosa, con la nariz arrugada. Estaba feliz de volver a como ella se sentía. Estaba libre. Encontró a su hermano apenas anduvo por ahí y a la Virgen, toda rosada y violeta, que la esperaban. Entendió todo. O por lo menos, todo lo que le preocupaba en los últimos tiempos. Entendió y perdonó todo. Dejó en la tierra mucho peso, junto con su cuerpo, por eso se liberó así, con tanta felicidad y luz. Brillaba como un sol. Brilla, la puedo sentir. En mi corazón, siento su amor como una llama roja, como un abrazo permanente. Es realmente una belleza. Es la Verdad mas pura que sentí hasta ahora en toda mi vida.

Pero no estoy acá para hablar de la muerte como la transición del alma. De eso pueden leer acá. De hecho es muy recomendable, está muy bueno y es muy cierto, porque es exactamente lo que vi y sentí.

Tampoco vengo a extenderme mucho sobre la muerte física del cuerpo. Pero puedo decir que vi un cadáver, perdón, vi un vehículo humano deshabitado, de frente, sin anestesia, por primera vez en mi vida hace cuatro días y es algo muy impresionante. Como una casa abandonada hace mucho. Como un auto chocado en la ruta. Como un barco hundido. El alma anima el cuerpo/vehículo y lo nutre, lo suaviza, lo alumbra desde adentro. El cuerpo deshabitado es horrible. Refleja las huellas de un envase usado durante muchísimos años. Un envase que suplantó falencias del alma. Que fue muleta y bastón. Que acogió miedos y frustraciones. Y rencor. El cuerpo, flexible en sus limitaciones, albergó el residuo de la emoción enquistada, la incomprensión. Mientras está animado, el brillo del alma disimula esto. La sonrisa borra las arrugas del reproche. Pero cuando queda solo, no hay más filtro. Lo que que queda, es todo lo que estaba demás, todo lo que pertenece a la tierra, porque en ella se pegó y, gracias a algún tipo de perdón o comprensión final, el alma pudo dejarlo acá.

La rigidez del manipuleo de los paramedicos le deformó la boca. La mandíbula sin dientes, era un orificio oblicuo y seco. Los ojos opacos hacia atrás, ya no tenían nada mas que ver. También estaban secos. Los pies extendidos, las manos en la posición normal de descanso de una mano: un poco extendida, un poco no: a nada más tenían que aferrarse. La panza redonda, también producto del intento de salvación de los increíbles paramédicos (Dios los bendiga siempre), ya no tenia sentido. Me da miedo / impresión / cosa escribir esto que escribo, pero tengo que hacerlo. El vehículo/cuerpo cobra una dimensión extraña: a veces parece muy pequeño, a veces muy grande. Éste me dio la sensación de ser grande (mas grande de cuando estaba en vida…. se ve que albergaba un alma grande). El color cetrino (entre verdoso y amarillo), producto de que el rojo de la sangre tampoco estaba: no había mas nada que enrojecer ahí. (Debe ser que ese es el verdadero color de la piel, y el rojo tan rojo de la sangre le da ese rosado tan saludable que todos conocemos.) Nada más latíe, nada mas se mueve: quietud absoluta. En fin, queda algo seco, arrugado (ahora dudo, no se si estaba arrugado), cetrino y rígido: no es la muerte, es el vehículo deshabitado. Impresiona porque la identidad tomó esa forma durante mucho tiempo, y parece que ahí y así termina todo. Pero ahora, yo se que no. (Ella está diciendo: qué feo! – Mi abuela era muy coqueta…Es.)

Yo pienso que fue un buen vehículo. Duró 88 años. Andaba aun, caminaba, abrazaba, reía, albergaba una mente extremadamente lucida y la dejaba expresar, al menos con palabras. Cantó hasta el ultimo día. Tuvo un filtro importante y en el ultimo minuto retuvo en la materia todas esas emociones pesadas y terrenales para que ella se libere, limpia. Volvió a la »tierra» en esos cajones y nichos con los que nunca voy a estar de acuerdo (Me dice: Quizás tenes razón). Antes de eso, gracias a mi prima y mi amiga, s ele hizo un ritual para purificarlo, una ultima bendición, para que él tampoco se lleve todas esas emociones a la Pacha. Merece, por su fidelidad, también él descansar en paz.

Doce horas después, antes de »irse» (estoy segura) hizo espamento: saltó la alarma de casa con cualquier excusa. Supe que tenía que barrer todas las cosas invisibles que habían quedado en el piso. Ella estaba apenada por esto, pero le dije que no se preocupe, que yo limpiaba. Saqué todo, hice entrar el sol del amanecer.

Aun tenemos que seguir limpiando y sacando, liberando, cortando los hilitos como telas de araña que se tejen en las cosas con el tiempo, dejando entrar el sol en los rincones. La sensación de »limpiar» la tenemos todos. Todos los familiares sabemos que tenemos que limpiar. Mi abuelo aun está con nosotros, ella le hace compañía casi todo el tiempo. (Sentimos todos que fue a esperarlo, para recibirlo, como lo hizo durante 63 años). Pero aun hay que ordenar y limpiar muchas cosas.

Lo fantástico de todo esto, es que al morir, al dejar ir, uno despierta. Yo desperté a algo, porque nunca había experimentado esa conexión (salvo una vez, pero ahora estoy confundida respecto a eso). Esa conexión, y esa licuadora mental me dan mucha paz, dicha, felicidad, alegría e iluminación de día… y bastante miedo y sensación de alerta de noche. Yo supongo que debe ser algún tipo de resistencia a despertar del todo. Hay cosas que, con el tiempo (este pequeño tiempo de 4 días), puedo ver/sentir claramente. Siento que debo limpiar y dejar ir cosas en mi vida, alivianar el equipaje, cortar los hilos innecesarios… arrojar el lastre. Como si alguien me gritara »soltá, soltá!!». Cuando suelte, el mundo me espera. Cuando me desvista del miedo, voy a despertar enserio y eso es lo que más deseo. Cuanto mas despierta esté, mas conectada voy a estar conmigo y con todos y todo. Eso quiero. Con toda la fuerza de mi alma pujando por nacer. Eso quiero.

»El punto no es cuantas veces despertemos… sino cuánto tiempo podemos permanecer así»

(Me seguís enseñando cosas, viejita pícara!)

Mezcla

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Se mixturan en mi varias cosas q alteran mi armonía: un viaje, una responsabilidad extra q no tenia asumida..tres tortas, un cumpleaños gitano, dos proyectos desafiantes, hormonas, etc etc etc. Necesito cariño y ayuda y parece q cuando esto sucede, me saco todos lo números p q no me den pelota. Lo peor es q es historia repetida. Bah

Lo que queda

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Lo que queda de cualquiera que se va es inmaterial. Queda la música que escuchaba. Las vueltas que daba por la casa o la ciudad. La heladería preferida. Las cáscaras en el mate. La serie preferida a tal hora. El perfume del limpiapisos a tal otra. Las cortinas corridas a la tarde, después de comer, y el olor a flí. La forma de cortar el tomate de la ensalada. O de preparar los ñoquis. Las ganas de jugar a la canasta. La música del turismo de carretera en la tele y saber que es domingo y se come asado.

Podes dejar de herencia la mansión Burns y la planta nuclear. Pero la verdad es que de vos sólo queda el »excelente»

Materia

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Me dicen materialista. Pero la verdad es q lo material me interesa lo suficiente como para no tener q pensar en ello. Yo vine al mundo a despertar. Gracias a dios, he recibido un regalo especial, justo para recordar esta premisa. Lo busqué y llegó a mi, y no es que sea difícil de encontrar, pero estando delante de los ojos, muchas veces no se ve. Despertar es poder verse con sinceridad y con amor. Es perdonarse pero también aprender. Es ver con amor los conflictos ajenos y ser como el agua, que apaga el fuego. Para despertar no hay una receta. Ya lo sospechaba de antes y hoy tengo la certeza. Todo aquel q yo elija para aprender es mi maestro y caminaré por donde mi instinto me guíe, siguiendo la extraña vibración de la musica del universo. No soy de ninguna parte. No pertenezco a ninguna idea, ninguna religión. No creo en las costumbres automáticas. Mi nombre no es mi nombre, es todos los nombres. Yo no vine aquí a destacar en nada: es un esfuerzo enorme para una logro tan efímero. Yo vine a recordar. A limpiarme de individualidad y desaparecer.

Mudanza

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Acaece la mudanza. Confusión. Júbilo y nostalgia prematura. Incertidumbre.
Camino sobre un sube y bajas, tratando de no perder el equilibrio.
Empacar. Brota el pasado que ni siquiera recordaba que tenía. Decisiones. Dejar el pasado, llevar el pasado, vivir el ahora. Qué será el futuro.
El recuerdo sólido. La abuela no es un burrito cordobés. Los grandes recuerdos no ocupan espacio: entran en el corazón.
Mi casa es mi casa y este es el depto.

Un mes, dos meses después, confusión otra vez. Dónde esta lo que yo me acordaba de mi casa? El depto empieza a tener el olor que yo buscaba. El sol, los colores. Mi casa es mi casa, pero… acá también estoy yo.

Mi casa, las casas.

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De mi casa no se puede salir.
Esconde las llaves, llora oscuridad si se cierran las ventanas. El aire se enfría y la quietud se vuelve sólida. La casa vive si hay vida en ella. Su luz depende de la voluntad de sus ocupantes.
Tiene tantas puertas y es tan complicada de abrir y cerrar que termina por despertar pereza y, mientras algunos logran escapar por un rato, uno se queda, manteniéndola viva y segura. Como a un animal gigante y débil.
Inmueble, depende de todo aquello que se mueva y cambie, solo para extirparle lentamente la voluntad de seguir haciéndolo y volverlo inmóvil como ella. Parte de ella.

La casa no es más que un reflejo de quienes en ella habitan.

Una buena casa no debe atrapar, no debe ser una trampa. Debe dormir tranquila si te vas. Esperarte con los ojos abiertos cuando uno regreses y mover la cola, y debe seguir respirando cuando uno se vaya y no aullar la soledad. Entonces así sí. No da pena dejarla, ni pereza irse. Entonces ahí no hay trampa: hay libertad.

Viernes

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El viernes, que pensaba dejar a mi novio, me fui al parque y me senté en el pasto. Me reconoció un perro blanco y negro: me hizo cariño y después me imitó un rato, ladrando y gruñiéndole a la gente que pasaba, mientras -irónicamente- les movía la cola. Pensé que así debía de verse mi enojo. Después de un rato de hacerme compañía se fue y yo tambien, a tomar la leche con una medialuna.

Acto seguido cambié un regalo por otro azul y me fui a la feria de viejo a comprar tres libros inéditos y desconocidos: 20mil leguas de viaje submarino, El túnel y uno de cuentos fantásticos de Lugones. Qué feliz que soy cuando compro libros de cuentos!!!! Me baila la chispa que llevo dentro.

He aquí una foto del Sr. Perro:

Perro